En 1995 Internet estaba llegando comercialmente a la Argentina. Quienes usábamos BBS’s sentíamos que había una revolución naciendo, aunque nadie tuviera la menor idea de cómo seguían las cosas. Al mismo tiempo, Microsoft presentaba su flamante
Windows 95, que ofrecía como novedad correr en simultáneo aplicaciones, el famoso multitasking, que de manera eficiente llegó con versiones posteriores. Pero ese sistema operativo tenía algo más:
la Microsoft Network, también conocida como MSN. No era el mensajero que se conoció luego ni la red de sitios actual, sino un sistema para acceder a información con la PC a través de un conexión local por módem. La compañía ofrecía como novedoso y de gran alcance que en una decena de países había números locales, incluido la Argentina.
Paso el tiempo hasta que Microsoft se dio cuenta que su MSN no era más que Internet, y que más que armar una red en paralelo debía destinar sus esfuerzos a su sitio web. Y no fue una demora en comprender la relevancia de Internet de la empresa fundada por Bill Gates: muchas otras corporaciones también llegaron tarde para entender el fenómeno.
En ese contexto, no fue sorprendente que empresas nacidas a la luz de la Red fueran las dominantes en el nuevo ámbito: primero
Yahoo! y luego
Google supieron hablar el lenguaje que los usuarios de Internet mejor entendían. Microsoft realizó sus intentos por abordar Internet, siempre con suerte errada. Y comenzó a hablar de Google como “líder en búsquedas”, cuando la realidad demuestra otra cosa: Google desde su ya tradicional buscador hizo pie como para poder pensar incluso en armarle lo que hasta ahora parece la competencia más peligrosa para la suite Office:
Google Docs.
Hoy
Bing se muestra como una de las mejores ofertas que Microsoft le hizo hasta ahora al usuario de Internet. Es, sin embargo, una copia del buscador de Google en sus funcionalidades, hasta en la ubicación de las opciones. Es más que un reconocimiento que el liderazgo es de Google: de momento muestra la carencia de ofrecer algo diferente.
El otro monopolioMientras Microsoft es visto por muchos usuarios de informática como “el malo”, Google empezó a posicionarse en un lugar similar. El predominio los pone en ese lugar, pero sin embargo hay una diferencia notoria entre ambos. Mientras Microsoft le sigue buscando prestaciones a sus principales productos que a veces parecen forzadas (el mal resultado de Windows Vista es un ejemplo en sistemas operativos y la gran cantidad de usuarios que permanecen con Office 2003 pese a conocer la versión 2007 –o justamente debido a ello-, la referencia en materia de aplicaciones), Google parece encontrarle la vuelta a través de la sinergia con Internet, y una mayor flexibilidad en el concepto colaborativo. La sensación que queda luego de probar ambos productos es que Google comprende mejor a sus usuarios en cada innovación que propone, y que esos cambios plantean una nueva forma de trabajar.
Otro de los temas que desvela a muchos más que a Microsoft y a Google es dónde está el negocio en Internet. Se habla de millones, pero la mayoría no vio ni centenas de dólares. Sin embargo, en las grandes esferas, allí donde Alexa indica los 10 sitios más visitas, ahí sí se está contando plata. Sin embargo, el negocio que ve Microsoft es mucho más amplio: incluye proteger su predomino actual en aplicaciones de escritorio y sistemas operativos.
Sólo el tiempo podrá decir qué tal resultan sus planes. Tal vez comenzar con una copia de quien maneja el mercado sea un puntapié inicial para luego ofrecer luego un servicio más completo e innovador. Pero de lo que nadie duda –incluso en Seattle-, es que Microsoft deberá cambiar su relación histórica con Internet para poder convertirse en una amenaza para Google.